LA MENDIGA


 Nadie sabe de dónde viene,                                

 nadie conoce qué pensamientos tiene

su compañera es la soledad

aunque le rodea toda la ciudad. 

-          Buenos días – le dije –

-          Quisiera saber algo de usted...

     Alzó sus ojos gastados

     de tanto mirar y no ver,

la incredulidad asomó a su mirada

-          ¿Qué dice?... ¿Qué quiere saber?

-          ¿Cómo transcurrió su vida? - dije -

-          ¿Por qué llegó a ser mendiga?

     Su voz se tornó carcajada…

-          JA JA JA… ¿Por qué? ¿Por qué? …

-          JA JA JA… eso ya ni lo sé,

-         dicen que la vida a cada uno le da,


-         pero yo no encontré cuál fue mi mal 

       Después un silencio amoroso 

       de lágrimas sus ojos invadió

       


otra vez su cabeza levantó

       para preguntar de nuevo:

-          ¿Qué dice que quiere saber?

       sin esperar respuesta dijo:

-          ¡Ah!... Ya recuerdo joven

-          Aquí donde me ve…

-          no siempre fue así,

-          hubo un tiempo que bebí,

-          de la vida, el placer…

-          la alegría y el bien,

-          mi piel también fue suave

-          y mis manos acariciaron el amor,

-          mis pechos dieron leche

-          y las mañanas lucían de ilusión.

Otra vez las lágrimas se volcaron sobre su voz,

quebrando las sílabas e iniciando una tos...

y más tarde solicitó:

-          ¿Qué dice qué quiere saber?

-          ¿Por qué, señora, cambiaron su guion?

-          Fue la envidia, señor

-          de una muerte celosa,

-          que acelerando su paso,

-          me arrebató lo que más quería,

-          cuando la primavera se abría a la vida,

-          obligándome a andar un camino

-          donde la respiración es penosa,

-          donde el dolor ya no daña

-          porque el vacío no tiene alma,

-          así se tornó mendiga

-          quien fue madre y amiga

       y esposa enamorada.

Moviendo lentamente su cabeza,

como negando la realidad,

me volvió a preguntar:

-          ¿Qué dice que quiere saber?...

Quise dejar unas monedas

en aquella mano extendida

pero, retirándola, me susurró:

 No quiero dinero,

-          sólo tengo la mano así

-          para quién, necesitado,

-          la quiera asir.


.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Juglar XXI

El Zorro

A Ti....Madre