Juglar XXI
Hallábase aquel juglar en un alto en su camino. Como titiritero de feria, caminaba de pueblo en pueblo, transmitiendo sus penas, amores y desvaríos que aquel último fracaso de amor había causado en su alma. Un dolor que el silencio engrandecía hasta querer vomitarlo en palabras:
DE LA AMISTAD AL SILENCIO
acompañan el
abrazo de la amistad,
desenredan
dolor y conquistan sonrisas
y en el
desconcierto de su ausencia…
el sedante de
sus palabras,
mitiga dolores
de distancia.
Vacío
equilibrado por sus noticias,
lejanía cercana
de sus deseos,
pero cuando sus
palabras no llegan…
la incertidumbre
de su estado y olvido
dejan un dolor
profundo,
insondable,
que malgasta la
amistad en silencio…
Tras su descanso, volvió a caminar. Sus pasos sonaron viejos, mientras el camino iba oscureciendo por el ocaso del sol y las sombras de los árboles se confundieron en un abrazo de nocturnidad. Entonces el silencio se hizo más profundo, dejando ver el interior de su ausencia.
Y entonces, sin poder evitarlo gritó su desconsuelo, mientras lloraba al son de las campanas del siguiente pueblo.
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